El renacer desde las aulas: a cinco años del reencuentro en la UBV Nueva Esparta

 

Por: Alí Acosta Vicent

La historia de los pueblos no solo se escribe con grandes decretos, sino con la valentía de las comunidades que deciden dar el paso al frente en los momentos más complejos. Mirar hacia atrás, en este voluble año 2026, nos obliga a reflexionar sobre el camino transitado y el significado profundo de la resiliencia educativa en nuestra Patria.

Hace exactamente cinco años, el presidente Nicolás Maduro ordenó el retorno progresivo a las clases presenciales en Venezuela. Veníamos de transitar los meses más duros del confinamiento, protegiéndonos bajo el esquema del 7+7 —aquella dinámica de una semana de flexibilización y otra de cuarentena radical—. Un método que, si bien cuidó la salud colectiva, transformó por completo nuestras dinámicas sociales y académicas.

Desde la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), sede Nueva Esparta, afrontamos cada una de esas situaciones complejas con la convicción de que la Casa de los Saberes no podía detenerse. Imposible olvidar los días previos a aquel hito: la incertidumbre, la planificación minuciosa y, sobre todo, el profundo sentido de responsabilidad. Desde la dirección regional hicimos un llamado para que aquel lunes 25 de octubre de 2021 nos reencontráramos como comunidad universitaria. No era un regreso cualquiera; era un acto de fe en el futuro.

Para sellar ese día histórico, tomamos una decisión cargada de simbolismo físico e institucional: habilitamos la puerta principal de la UBV sede Nueva Esparta. Por primera vez en 12 años de funcionamiento de la sede —donde el ingreso siempre se había realizado de forma rutinaria por la nave central desde el estacionamiento principal—, decidimos abrir de par en par la entrada que conecta de manera directa con el Boulevard Guevara de la ciudad de Porlamar.


Cruzar ese umbral aquel lunes no fue un simple acto protocolar. Ver a nuestros estudiantes, docentes y trabajadores entrar por la puerta grande, de cara a la ciudad, marcó en nuestra memoria colectiva el verdadero renacer del país. Fue el símbolo de una Venezuela que se levantaba con dignidad sobre los desafíos impuestos por la pandemia del COVID-19, demostrando que ni el asedio ni el virus lograrían apagar la llama del conocimiento.

Paulatinamente, desde esa fecha memorable hasta nuestros días, en este presente de 2026, no hemos hecho más que cosechar lo que sembramos con audacia aquel octubre. Hemos fortalecido nuestra Casa de los Saberes desde adentro. Hoy, la UBV Nueva Esparta goza de una vida universitaria de mayor impacto, consolidando una academia viva, vibrante y en constante movimiento.

Lo más valioso de este proceso ha sido nuestra capacidad de conectar cada vez más con las comunidades del estado Nueva Esparta. No nos quedamos intramuros. Fieles al legado fundacional de la Universidad Bolivariana, hemos ido directo al territorio, impulsando su transformación real a través de la investigación-acción. A cinco años de abrir aquella puerta hacia el Boulevard Guevara, podemos decir con orgullo que no solo reabrimos una sede educativa: abrimos el camino para que el pueblo neoespartano siga siendo el protagonista de su propia historia de superación. El renacer continúa.

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